Martes, 7 de septiembre de
2004
¡Buenos días!
Pues sí, esto parece un
colorido paraíso, con el ya habitual verdor lozano de la ribera, y ahora con la
variopinta paleta de los rosales en flor de los parterres de la avenida,
rebrotando en su segunda primavera. Además, para realzar la sensación de
paraíso, que solemos asociar a tropicales islas, tenemos un cálido y húmedo
vientecillo del sur que nos proporciona una sensación de estar en la playa en
esta habitualmente árida meseta, aunque estemos a más de 800 metros de altitud
y a más de 150 Km. de distancia de la playa más cercana.
De verdad, deliciosas
sensaciones que he tenido en mi paseíto mañanero a la búsqueda del vivificante
cafetito de mediodía. Sensaciones acrecentadas por la lujuriosa visión de
apetitosas féminas, pululando por doquier, aparentemente insinuantes, y
ataviadas con sugerentes, delicadas y escasas gasas, y con escuetas sandalias,
apenas obviando una pequeña parte de sedosa piel. Toda una orgía sensual (de
vista, de olor, y de ... virtuales tacto y gusto), como no puede ser menos en
cualquier paraíso que se precie.
Todo este torrente de
sensuales sensaciones, tal vez, en parte, pueda ser debido a la exquisita
película que vi ayer tarde en el cine, y que me transportó al paraíso
cinematográfico. Se trató de la producción iraní "El color del
paraíso", de Majid Majidi, y que tiene varios premios en
festivales. Ya os hablé el pasado julio de otra maravilla de este director,
"Baran", que creo que todavía echan en los cines de Madrid. Ésta es
más antigua y lo dudo.
Preciosa y emotiva historia
de un niño ciego al que su padre viudo ve como una traba para volver a casarse,
a pesar de la inteligencia y sensibilidad de su hijo. Vuelvo a insistir, una
exquisitez de película, con una hermosísima fotografía, poesía en imágenes con
una bellísima historia de abuelas, padres e hijos llena de simbolismo, a ratos
algo desgarrada y que es posible que os haga llorar. Me puso la carne de
gallina. Os la recomiendo encarecidamente.
Pues para que nuestras
neuronas anden rondando por sus particulares paraísos de sabiduría, nada mejor
que ayudarlas con un poquito de sabiduría ajena:
- "¡Cuán fácil es rechazar los
pensamientos molestos o que no nos convienen y hallar inmediatamente la calma
absoluta!" (Marco Aurelio).
- "Los jóvenes tienen suerte, pues han de
ver cosas magníficas". (Voltaire).
- "Ya muy viejo, Salomón, de un niño tomó
lección". (refrán).
- "Con la libertad, los libros y la luna,
¿quién no sería feliz?" (Oscar
Wilde).
- "No comprendo como se puede pasar
delante de un árbol sin sentirse feliz. ¡Cuántas cosas bellas ocurren a cada
paso!: mirad al niño, contemplad los ojos que os miran y admiran!" (Fedor Dostoievski).
Ciertamente, a pesar de su
ceguera, con el niño protagonista de esta película se cumple esta sabia cita.
Besos y abrazos,
Don.
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